¿Tomamos unos mates?

¿Tomamos unos mates?

La grata costumbre de tomar mate

El consumo de mate data de la época en que los nativos guaraníes estaban instalados en los territorios que hoy forman parte de las provincias argentinas de Misiones y Corrientes, además de Paraguay. En esa época las tribus plantaban yerba mate sobre la tumba de sus parientes. De esta forma, cuando la planta era cosechada, el mate preparado se compartía, entre todos los que asistían al círculo, con el objeto de recibir parte del espíritu de los difuntos, para que permanecieran en ellos y los fortaleciera.

La tradición fue observada por los españoles y, al ver que el mate les daba ánimo a los trabajadores, su uso se extendió con rapidez hasta Bolivia y Chile. Los ingleses también descubrieron las bondades del mate y más de alguno intentó reemplazar el tradicional té por mate, pero las buenas ganancias que les reportaba el comercio del té los obligaron a desechar la idea.

Hoy, argentinos, uruguayos y paraguayos comparten la grata costumbre de tomar mate, compartiéndolo con sus invitados. En el norte y sur de Chile, la costumbre también se mantiene y dicen que quien lo prueba ya no quiere dejarlo, considerando no sólo su sabor sino los muchos beneficios que tiene la infusión para la salud. Es depurativo, diurético y posee antioxidantes, entre otras bondades.

¿Tomamos unos mates?

Alina Antognini es argentina. Casada, dos hijas en la preadolescencia, tuvo que asumir todos los cambios que eso implica, además de una mudanza a nuestro país, cuando su marido fue transferido.

“En enero van a hacer cuatro años que nos vinimos para Chile. Nos vinimos por el trabajo de mi marido”, cuenta. “Yo también trabajaba, pero pesó más el de él”, agrega sin nostalgia.

Sucede que Alina es una mujer muy activa, de carácter y muy sociable.  Y aunque dice que extraña algunas cosas, se siente cómoda con nosotros, porque aquellas cosas “se compensan con otras”. Sus hijas se integraron al colegio con facilidad, ella se desenvuelve perfectamente en la capital y la familia en pleno tiene varios círculos con los que comparte su vida diaria. Sólo hay un ‘pero’.

“Una cosa que se extraña mucho es el mate”, dice Alina. “Eso de llegar a la casa de alguien y que en seguida te pregunten ¿tomamos unos mates?”

Claro, la familiaridad que implica la pregunta, la cercanía y la costumbre que argentinos, uruguayos, paraguayos y algunos chilenos adquieren desde pequeños, los hace sentirse a gusto en cualquier parte. “El mate nos acerca”, no es sólo una frase, sino una realidad. La reunión en torno al mate, es sinónimo de conversar, analizar, comunicarse. Compartir un mate es un gesto de cercanía.

Al preguntarle si ha logrado contagiar el gusto por la yerba mate parece no estar muy segura.

“He visto solo dos chilenos que de vez en cuando toman mate, claro que debe haber pero no es tan común. En lo personal, tomo mate varias veces al día, pero sobre todo a la mañana y a la tarde. Me tomo unos minutos para sentarme relajarme y tomar tranquila unos mates. En la Argentina es divertido ver a veces ver gente en el colectivo con su mate, o a la mañana cuando sacan a pasear, al perro llevan su termo y su mate.”

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